Según me cuenta una amiga, la clave del éxito en el amor es tener una decente colección de ropa interior. Según sus palabras, el éxito en el amor es la vía directa al éxito total. Siguiendo esta teoría, por la noche conquistas a una mujer y al día siguiente el mundo.
Se trata del triunfo del Yo a través de unos calzoncillos.
Lo siento Kant.
Lo siento Nietzsche.
Le pregunto si acaso le parezco preocupado por mi éxito.
Y ella sigue diciéndome que el problema de mi soltería es que sin unos calzoncillos adecuados, nunca llegaré a nada.
Le pregunto si acaso le parezco alguien que necesite toneladas de amor.
Y yo me pregunto si ella tiene un mal día, o si simplemente es gilipollas.
Ella sigue a los suyo, teorizando.
Intentando rescatarme.
Intentando convertirme en alguien mejor.
Intentando acercarme a Dios.
Según ella, unos calzoncillos de marca son el equivalente a la hada madrina para la Cenicienta Moderna que soy. Cómo si poniéndome plumas en el culo me convirtiera en gallina.
Me imagino como un sucedáneo descafeinado de Superman. Un individuo discreto, anónimo y gris, que se disuelve en la gran masa, hasta el instante en que se quita los pantalones y se convierte en alguien con superpoderes.
Cómo si pudiera impresionar a nadie.
Cómo si pudiera bajarme los pantalones y hechizar a alguna mujer con mis calzoncillos.
Y ya puestos, decirle: Éste es el envoltorio del paquete, dentro está el regalo.
Me cita una revista de ésas para mujeres con encefalograma plano en la que se dice que las féminas se fijan en estos detalles y que puntúan alto en su escala de valores.
Es decir, que uno puede ser un capullo integral pero al marcarse unos Calvin Klein se hace alguien mejor.
Cómo ir a la Iglesia.
Cómo ser miembro de una ONG.
Cómo ser sensible con el medio ambiente.
Es gracioso. Todas ésas mujeres que hacen manifestaciones y proclamas contra Playboy, las que dicen que la pornografía denigra a la mujer... Bueno, ¿de qué crees que va esto de los calzoncillos?
Es siempre la misma historia: convertir a las personas en objetos, y a los objetos en personas.
Puede que algunos hombres solamente quieran fotos de mujeres desnudas. Pero hay mujeres que solamente quieren una polla. Envuelta en algo de categoría. Que conste en acta que me parece fantástico, pero no hacen falta tantas chorradas para camuflarlo.
Mi amiga es clavada a un crío en lo que se le pone entre ceja y ceja. No se calla ni deja de berrear hasta que lo logra. Contra esto, no hay victoria posible. Sería inútil decirle que su teoría me importa un huevo. Lo único que uno puede hacer es decirle que si, y luego dinamitar esa cosa en concreto.
Así es cómo me encuentro en una tienda de ropa interior diciéndole a la dependienta: Quiero unos calzoncillos que definan mi personalidad e inquietudes.
La dependienta pestañea y dice: ¿Qué?
Mi amiga resopla y sale a paso ligero.
Mientras se aleja le digo a la dependienta: Ah, y que hagan juego con el color de mis ojos.
Y sonrío.
Y ella dice: ¿Qué?
7/06/09
Calzoncillos con futuro
Publicado por El Asilo de Arkham en 0:31 4 comentarios
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